viernes, 29 de mayo de 2009

La frialdad que se calienta con el verano



Tendré que comenzar por contarles que la mayor parte del tiempo he pensado (Y a veces sigo pensando) que los europeos son de las personas más frías que existan (Comparados claro está, con alguien de Latinoamérica).

Pero en esta ocasión les quiero platicar sobre un misterioso fenómeno que se ha presentado los últimos días.

Para empezar, mi chico se fue a Seychelles (Unas paradisíacas islas en África) a trabajar, si es que trabajar se entiende por pasar el tiempo visitando las mejores playas del país y los más lujosos hoteles, por lo tanto me he quedado toda una semana “sola”. O al menos eso era lo que esperaba, porque la verdad que se suscito una de las cosas que no creía que fueran a pasar en Suiza: Los amigos de mi novio fueron INCREIBLEMENTE HOSPITALARIOS. Y no me han dejado sola ni un minuto (Cosa bastante extraña desde mi punto de vista para los suizos).

No hubo día que alguien no me llamará para decirme que estábamos invitados a una fiesta en el bar de moda, a nadar en el Lago de Zürich, a caminar, a una parrillada, a una hermosa cena con comida vegetariana, a ver la final de la Champions League, etc, etc… simplemente fueron de lo mejor.

Me siento tan feliz de que esto suceda, puesto que una de las grandes cosas por las que me costaba más acoplarme a la cultura europea (Sin contar la comida), era la dureza de las personas (Y vaya que yo soy todo un bloque de hielo para México); pero con estos gestos de mmm… como decirle a esto… de “amistad”, de… no se, simplemente no encuentro la palabra correcta; en verdad que estoy agradecida de que todos ellos estén tratando de hacerme sentir en “casa”, de que encuentren la forma de que yo no extrañe tanto o más bien con tanto sentimiento.

Creo que todos esos intentos se han llevado las palmas, y pues ya saben, hasta el hielo más duro se derrite, eso si, cuando tienen un poco de calor al lado…

-Leto.

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